jueves, 18 de diciembre de 2008

Los hombres-anuncio vuelven a ser tan dignos como las prostitutas

Las decenas de personas que trabajan como hombres-anuncio en el Distrito Centro pueden dormir hoy un poquito más tranquilas. Atrás quedan dos meses en los que los señores del compro oro llegaban a casa por la noche pensando que eran lo más bajo del escalafón social de Madrid. Atrás quedan también dos meses en los que los dueños de las joyerías o casas de empeños para las que trabajaban cenaban en familia preguntándose si eran unos explotadores, unos chantajistas y unos maltratadores. En definitiva, unos hijos de puta.

Posiblemente estaréis pensando que me he vuelto loco, pero no. Hace poco más de dos meses, el 9 de octubre concretamente, Gallardón aprobó una ordenanza municipal destinada a reducir el tamaño y la intensidad de la publicidad lumínica en la ciudad y que, de paso, prohibía los hombres-anuncio en el Distrito Centro. Ante la perpejlidad generalizada nuestro hidalgo alcalde, junto con su Sancho Panza particular (Ana Botella), justificó su decisión ante los medios alegando que el trabajo de hombre-anuncio "atentaba contra la dignidad de la persona."

"Ya era hora", pensó por aquél entonces uno de tantos ciudadanos que trabajan en la calle Montera, algo así como el epicentro de hombreanuncismo. El amigo estaba asqueado de ver cómo decenas de inmigrantes perdían día a día su dignidad y amor propio por llevar un simple cartel por chaqueta. Él, en cambio, era todo un empresario. Al día siguiente precisamente tenía que hacer un viaje de negocios a Bucarest en el que contrataría a unas cuantas secretarias. Unas secretarias que, por arte de magia, se convertirían en prostitutas callejeras nada más pisar Madrid. Daba igual si estaban o no de acuerdo, trabajarían en la calle lloviese o nevase, acostándose con ancianos en sórdidos pisos en jornadas laborales que él mismo diseñaría: de 10 a 12 horas diarias. Vivirían todas juntas en pisos controlados por algunos de sus empleados, que las escoltarían cada mañana hasta los aledaños de la comisaría de Montera para empezar la jornada laboral. "Eso sí que es un trabajo digno", pensó. "Al fin y al cabo lo organizamos todo enfrente de la comisaría."

Pues sí amigos. El día 9 de octubre de 2008 Gallardón y Ana Botella decidieron que los proxenetas de Montera no merecían tener que trabajar en la misma calle que los hombres- anuncio. Es más, el día 9 de octubre de 2008 el Ayuntamiento anunció que el empleo de prostituta callejera era bastante más digno que el de cartel humano. Tócate los cojones. Menos mal que en el día de ayer, con motivo de la copa navideña que el alcalde ofreció a los periodistas de local de los principales medios de comunicación, Gallardón reconoció que el 9 de octubre de 2008 se había levantado con el pie izquierdo y anunció que levantaría el jaque a los hombres-anuncio. Y es que ¿por qué va a ser indigno desempeñar el trabajo de cartel humano si uno tiene los papeles y contratos en regla? ¿Acaso se planteaba el Ayuntamiento mandar un par de coches patrulla a la Warner para detener a los que van vestidos de Bugs Bunny, el pato Lucas y Porky? Imaginaos la cara de los niños.

3 comentarios:

Víctor dijo...

Sin duda habría que añadir a la lista de los hombres anuncios a aquellos que son vistos por millones de personas, los futbolistas.

Anónimo dijo...

Ich denke, dass es der falsche Weg ist. Und von ihm muss man zusammenrollen. levitra vs viagra cost viagra rezeptfrei forum [url=http//t7-isis.org]cialis ohne rezept[/url]

Cliente X dijo...

¿Secretarias convertidas en prostitutas callejeras a la fuerza? ¿Chulos escoltándolas? ¿Imposibilidad de elegir clientes o jornada?

Perdona, amigo, pero no tienes ni idea.

¿No te parece raro que pudiesen hacer eso justo en las narices de la policía?